miércoles, 3 de noviembre de 2010

Aspirante a Sawa

Foto: Ruben Ros
Después de una época de hiperactividad creativa del mes de Octubre tengo el cuerpo un poco más periodístico y andorrero que reflexivo, de hecho hoy he publicado en mi querida cinconoticias   sobre esta tierra murciana basándome en mis convicciones ecologistas, con la motivacion de dar visibilidad a un tema escandaloso, con la convicción de que lo que hacen, hicieron y van a hacer no esta bien. Ese trabajo que no me aporta un solo euro y que hago por pura vocación es el complemento ideal para otras dos pasiones: Ver mundo, escucharlo, saborearlo y contarlo.

Uno tiende en este blog a autoexiliarse con retoricas y liricas forzadas. En mi faceta periodística (y amateur) me obligo a ser un poco mas objetivo, e incluso en los artículos de opinión trato de centrar el tiro que diría un antiguo jefe mío. Y como decía poner el contrapunto "serio" a las divagaciones de este blog (que no deja de ser una bitácora, un diario).

Me apetece bastante más salir a ver, que meterme en mi mismo a escribir. Supongo que como de costumbre uno quiere lo que no tiene, y como ahora soy un típico aspirante a Alejandro Sawa (Es decir soy pobre pero no me atrevo a ser bohemio), me apetece lo que no me atrevo a agarrar por mi mismo: Noches largas, días intensos, recuerdos imborrables y azogue en el cuerpo.
Y por eso que me siento más reportero que sesudo articulista; mas personaje que autor, mas sainete que comedia al uso, me apetece mas contar lo que veo que buscar en mi los cuentos.

jueves, 28 de octubre de 2010

Cruzando los Andes


Tal día como hoy hace un año, estábamos preparando la mochila gigante para salir hacia América. Me consta que algún primo asturiano esta en el mismo proceso ahora mismo y como homenaje a él y a los maravillosos días previos a cualquier viaje, subo este vídeo del día que cruzamos los Andes por Carretera.
 Desde Bariloche (ARG) a Puerto Montt (CHI) el viaje de 354 km  en esta ocasión (era el de vuelta) nos llevo unas 13 horas: De 7 am a 20 pm, una autentica locura. Cabe decir , para viajeros intrépidos que quieran hacer kilometradas en este asequible medio de transporte, que  el autobús chileno era infinitamente mejor que este argentino que nos llevaba de vuelta. Nosotros habíamos intentado dirigirnos al sur en dos ocasiones desde ambos lados de la frontera , pero el tiempo no nos lo permitió, así que optamos por volver a Chile y agarrar (coger suena regular por allá) un vuelo a nuestro destino (Punta Arenas) desde la lluviosa Puerto Montt.
 Como podéis ver en el vídeo las condiciones atmosféricas eran brutales (Primavera austral), y además se nos agregó un ligero problema con las autoridades chilenas en huelga. Nos retuvieron cerca de dos horas en medio de una nevada espectacular, en plenos Andes.
El paso por el que circula el autobús (Pajaritos) esta muy cerquita de otro llamado "del Vuriloche" que da nombre a la ciudad argentina y que eran los que usaban los indios de la zona para cruzar la cordillera. Mítico, maravilloso.

miércoles, 27 de octubre de 2010

El dia de un parado no tiene verbos

Despertador; ruido de platos en la cocina; olor a café; algo de frío destemplado; ducha reconfortante; sesión de control al gobierno; desayuno escurridizo; un rato en coche; música de fado; tranquilo desasosiego; centro comercial; inactiva inteligencia; de nuevo café; conducción automática; entrevista con la tutora del SEF, "una verdadera pena"; chicle mascado; ansia laboral; invitado a comer; teclas desgastadas; televisión vomitiva; intimidado por la Esteban; pobre como las ratas; inútil como la política; sonrisa forzada; activa la ironía; currículo demasiado trabajado; la SER en el coche; carreteras desangeladas, hogar dulce hogar; prisión de oro; olores deliciosos en la cocina; más televisión estúpida;  "El larguero"; conciencia inactiva; sueños; Despertador...



jueves, 21 de octubre de 2010

Memoria Histórica

La señora me mira con ojos acuosos de color azul, detrás de los restos de cataratas yo adivino la pregunta: ¿Porqué este zagal me pregunta ahora por aquello?.

Ella no sabe que en su memoria esta el futuro. Mientras, a trompicones, me va contando como dos hombres que murieron hace mucho tiempo, que fueron hijos de otra época, creyeron en unas ideas que apenas conocían. Creyeron con fe ciega, igual que otros paisanos creían en lo que les decían desde los pulpitos. Siempre hubo quien aprovechara la pasión y la ignorancia del pueblo. Da igual que fueran taimados curas o aviesos politicastros y sindicalistas.

A la señora se le tensan los nervios según recuerda vagamente como siendo una niña ella no entendía nada, pero sentía con clarividencia que pasaban cosas malas. “En el pueblo-me cuenta con su áspero acento murciano- decían las mujeres que por la noche venían y sacaban a los hombres de la casa, sin mediar palabra, otros vecinos los agarraban de los pelos y se los llevaban. A muchos los molían a palos en cualquier huerto, a otros no los volvian a ver”. ¿Y tu sabias por qué?-Le pregunto sabiendo de antemano la respuesta. “No-me contesta- yo era una cría, solo sabía que me daba mucho miedo que por la noche vinieran a por mi padre y mi tío y les hicieran algo malo”. Yo curioseo entre los dolorosos recuerdos: “Y ahora, ¿sabes ya que realmente lo que pasaba?”-pregunto. “No-me contesta secamente-yo solo sé que es cosa de política, que a unos los acusaban de quemar iglesias, porque ¿sabes?, llegaron a quemar hasta la iglesia vieja. Y a otros los acusaban de yo sé qué, los señoritos del pueblo se tuvieron que irse a Murcia, porque les dijeron que iban a entrar a su casa y agarrarlos de los pelos.”

Cartagena bombardeada 1938
Según habla noto como se le agrandan las pupilas, como las imágenes casi borradas vuelven desde algún lugar hasta aquí mismo, justo delante de sus ojos. Ahora el recuerdo es intenso, me cuenta que desde “la casa de García” que era el caserón que cuidaba su familia, para un patrón sin nombre se veían las luces al otro lado de Carrascoy, - que es parte de la cadena montañosa que separa el campo de Cartagena y el valle por donde corría el Segura y donde esta Murcia y sus huertas- "parecía un castillo de cobetes-me dice con su tierna mezcla de panocho y ausencia de escuela-, pero mi me daba muncho miedo, no era como cuando en las fiestas de S. Juan.” Poco antes o después de aquello, ella recuerda que su padre y su tío se marcharon: “Porque se fueron ellos, que no se los llevo nadie, yo me acuerdo que me subí a la muela (Monte) que había allí en el recodo del camino y los vi bajar andandico hasta que se me perdieron de vista”.

Después de volver a vivir ese episodio, la señora mira al suelo, aprieta los dedos y respira hondo. De pronto parece que su memoria se acelera, se ha liberado de más de 60 años de represión, de no hablar y no contar. De no querer recordar y de tener miedo, mucho miedo. Los vencedores, se encargaron en todo momento de dejar claro, muy claro quién era quien en la nueva España.

Situacion del pais
Cuando termino la guerra, ella tenía 11 años, pero aun le duele que mientras su padre y su tío no estuvieron se decía en las esquinas que no volverían. Ella que nunca vio un soldado, que muy de vez en cuando veía las luces al otro lado del monte, recuerda que llegaba de Madrid, mucha gente, mayormente mujeres y críos, todos muy sucios. Y que en el pueblo los acogieron “en las casas de la gente” porqué venían “con mucha necesidad. Esa gente llegaba en camiones, ¡Que camiones señor!, parecían ganao.”


Después vuelve de nuevo la neblina a su mirada azul, que a mí me parece que se vuelve gris, y se pone dificultosamente en pie, se marcha a la cocina y vuelve soplando a un tazón con leche hirviendo, en el humeante fondo nadan trozos de pan. “Sopas se llama esto. Sopas, en aquellos tiempos muchas noches nos acostábamos sin cenar, otras con una naranjica en el estomago, ¡virgen!, Que noches pasábamos. Lo que hubiera dao yo por uno como este”.

Mientras sigue soplando a un tazón casi vacío ya, me cuenta que en su casa “hambre, lo que se dice hambre” pasaron más después de la guerra que durante, porque “la madre” tenia pollos, gallinas, y hasta “algún marrano”, pero luego cuando vino Franco, ni eso".

Se apoya en el brazo del sillón cuando vuelve de la cocina de fregar su tazon, me agarra del hombro y su iris es azul de nuevo. Recuerda entonces que su padre y su tío volvieron en pleno verano “con toa la ropa rota, con unos pelos y unas barbas que ni te lo figuras-me aprieta el hombro-una peste, to llenos de piojos...”. Y de donde venían-le pregunto- “y yo que se”-ella tenía 11 años- “de la guerra supongo, ellos decían que luego estuvieron en un campo de concentración, que allí los trataron bien, pero que pasaron mucha hambre”.

Pero ellos nunca hablaron mucho de ello, no quisieron hacer partícipe a sus familias de su sufrimiento. No quisieron publicitar mucho lo que todo el mundo sabia y callaba, en una guerra siempre hay cosas que callar, y más cuando tu bando es el que pierde.

Ella, sin embargo parece haber rejuvenecido 60 años de golpe, cuando riendo, como yo nunca antes la había visto reír se acuerda, con la mirada de una niña de 11 de la alegría que le dio volver a ver a su padre y a su tío. Sucios, malolientes, doloridos, molidos a palos, pero vivos. Se equivocaban las viejas que decían que no volverían. Lo hicieron, y vivieron el resto de sus vidas como los humildes labriegos que eran, lejos de la política y de los que los arrastraron a la deriva que provoco el naufragio del que entonces volvían por el mismo camino que se fueron, aun mas pobres, descalzos y rotos, con una guerra perdida, mil calamidades que olvidar y un incierto futuro que serpenteaba delante de ellos junto al polvoriento camino.



martes, 19 de octubre de 2010

lunes, 18 de octubre de 2010

Chile, los mineros y "El arte de la resurrección"


Atacama por Rocio Abuguixen
 El año pasado por estas fechas iniciaba un viaje del que ya he hablado en este blog. En los últimos días ha vuelto a las noticias el país que fue protagonista de aquel viaje: Chile. El país más estrecho del mundo, por unas cosas o por otras siempre está presente en España. Por lo general las noticias no lo son si no son malas, pero últimamente desde allí son buenas: Que el país se ha rehecho con un carácter encomiable del terremoto gigante y que los 33 han salido de las fauces de su oficio cruel indemnes.


Porque pienso que lo que pasó no debería volver a pasar, y que nadie querría ser héroe porque tus jefes no invierten lo suficiente en seguridad. Eso fue lo que le dijo el ultimo minero que salió en la capsula espacial al presidente-empresario-estrella Piñera: "Le entrego el turno y espero que esto nunca más nos vuelva a ocurrir”.

Cuando yo visite Chile no estuve en el árido norte, pero hace muy, muy poquito leí una excelente novela de un chileno que se llama Hernán Rivera Letelier (El arte de la resurrección) que con un toque de surrealismo; humor y magia latinoamericana cuenta las correrías de un tipo loco (orate en léxico chileno) que se cree la reencarnación de Jesús de Nazaret en las Salitreras de Atacama. Con esa novela critica-histórica y social me acerque yo a esa tierra, a los desolados paramos azotados por el viento, a las gélidas noches con el cielo estrellado como manta, a los días polvorientos, a los dientes que rechinan  mascando el hollín de la miseria y a la sequedad del aire en el lugar más seco de planeta.

Poco después saltaba a las primeras planas la noticia de los mineros. Y yo que desde García Márquez aprendí que si en algún lugar ocurren las cosas que nadie sospecha; si en algún sitio existe la magia; si hay un sitio donde lo increíble se cruza con lo exacto es en un camino perdido de América, adivine que las estrellas del cono sur verían salir a los 33. Verían amores y desamores, amantes y esposas, se vería la cara de “Yonni Salgo” que es el tipo que prefería no salir de la que le esperaba fuera ,  el populismo patriotero de segunda mano en los políticos, vida y ternura en los hijos de la tierra, alegría y un poco de telenovela. Lo sentía, y según se iba cumpliendo el sueño que parecía imposible yo solo me decía: Maravilloso.

Me llena de sonrisas que aun pasen cosas como esta, que la realidad sea a veces mágica, y que aun queden héroes y milagros increíbles.

Otra distancia

  La distancia más corta entre dos puntos no es siempre una línea recta. A veces hay que empezar un post en 2021 para terminarlo tal día com...