sábado, 5 de junio de 2010

Elegia

Andaba yo, un viernes cualquiera en casa y en la ducha escuchaba el “Escuchar toda la musica” del reproductor de windows. Resulta que suena una canción de Ismael Serrano que no sabía ni que tenía y que me fuerza a sentarme delante de la tecla.

Esa canción se llama Elegía y habla esencialmente de la leyenda de la libertad, de ese sueño tan soñado.

Hace algun tiempo que se repite en mi entorno, la sensación de aprisionamiento. Y es que hay cosas que te matan y cosas que no te dejan vivir.
Esta claro que te perjudica el tabaco; el alcohol (Que ahora consumo moderadamente), esta claro que un desamor te perjudica; que quemarte con el sol te puede hasta matar, que la música alta te puede dejar sordo, que un ferry oxidado te puede hundir en el fondo del río Gambia; Que puedes helarte en Narvik bajo una lluvia ártica; que nadar contracorriente te puede dejar exhausto y llevarte muy cerca de ahogarte.

Pero para mi esta mucho mas claro que hay cosas que no te dejan vivir, y que eso es mucho peor que perjudicarte. Es muy ético y loable ser adicto al trabajo; es muy honroso dedicar tu vida a hacer algo con lo que no has soñado nunca, Es perfecto alimentarte, y satisfacer todas las necesidades de tu familia. Es ideal que te vean como un triunfador, reconfortante que se te reconozca tu talento y capacidad de trabajo, dejarte la piel en lo que haces es digno de elogio, pero no te deja vivir.

Solo hay una razón por la cual estamos en el mundo y es vivir, si no puedes vivir cabe plantearse si merece la pena conformarse.

Por eso todos pensamos y repensamos, le damos vueltas y al final concluimos en seguir teniendo fe en
que el destino de un giro y podamos retirarnos a esa playa, a esa montaña, a ese lugar con el que soñamos y podamos darnos el caro lujo de vivir.

Ese lujo que es tan caro como accesible, ya que sin más pretensiones que no tener hambre, es mas fácil enfrentase al mundo. Y en esta vida, solo hay unas poquitas cosas que si no haces te mueres:
Comer; Beber e ir al baño.

Todo lo demás es accesorio, todo lo demás es mentira.  No necesito sentir el estrés para estar vivo, no necesito ni siquiera este ordenador para estar vivo, no necesito ni siquiera música para estar vivo, no necesito comer en restaurantes de lujo, no necesito haber probado la angula y la cococha, no necesito el orgullo de saberme un superviviente, no quiero poseer una casa.

Todas las cosas de ese tipo son ornamentos para edulcorar una vida sin vida.
Cuanto mas leo, cuanto más crezco (Y creo que os pasa a mucha gente), cuanto más tengo, menos necesito.

Y es que para ganar cosas pierdo mi tiempo, y tiempo es lo único que a la vez soy y necesito.
Y es lo único que no tengo.

La penúltima vez en Italia

Que mejor manera de volver a abrir este blog que con la bellisima Italia. Hace ya seis meses que anduve por aquella maravillosa tierra. S...