jueves, 10 de junio de 2010

Liverpool

El azogue que apremia los pasos de ese caminante que ves meterse bajo tierra rápido; los acordes sencillos de una canción pop; la sonrisa perversa de una rubia que sabe lo que es.

La humedad de las aceras, el olor a fritanga británica , la mirada desafiante de los niños que no saben lo que son, el coche que llega justo por el lado contrario al que esperas, la torre de Radio City, la cuesta siempre arriba de Mount Pleasant.

Amanece a las 4 de la madrugada, te acuestas y no hay persianas , te has bebido 3 litros de cerveza y no estas borracho, te tapas con algo que llaman duvet en tu cama que cruje y te rechina aun en los tímpanos ese extrañísimo acento al que te vas acostumbrando.

Te levantas a las tres de la tarde y piensas que no deberías desperdiciar así tu tiempo, pero tampoco tienes nada mejor que hacer. Te hablan como si fueras el hermano mayor; te invitan a una cerveza.

Ese viento maldito te deshace las ideas que te has esmerado en hacer, mientras caminas feliz hacia el rio Mersey, vuelves a escuchar a ese duro ingles conductor de autobús que te dice “Ta Mate”. Sonríes y le devuelves el agradecimiento.

En el bar te desfondas sirviendo miles de cervezas. Carreras, risas, guiñas un ojo y sientes que haces lo que siempre quisiste. Esperas a un taxi que conduce un tipo que se llama "Sugar" y dudas si unirte a la enésima fiesta o irte a descansar.

Caminando por Mathew Street a las cuatro de la mañana, el azogue que apremia los pasos que te llevan bajo tierra rápido; los acordes sencillos de una canción pop te guían hacia tu particular caverna donde te esperan los Beatles, y todos los que son tu familia esta noche, en esta ciudad.

La penúltima vez en Italia

Que mejor manera de volver a abrir este blog que con la bellisima Italia. Hace ya seis meses que anduve por aquella maravillosa tierra. S...